DE MENOS DE 25 SEMANAS
Los grandes retos educativos de los bebés extremadamente prematuros

* La mayoría de los niños requiere apoyos formativos adicionales a los 11 años

* Poseen una alta prevalencia de daños cognitivos y un bajo rendimiento escolar

PATRICIA MATEY – El Mundo

MADRID.- Los padres de niños muy prematuros ‘respiran’ cuando ven salir a sus hijos adelante, pero van a necesitar ‘tomar aire’ durante los años venideros. Los datos de un nuevo trabajo ponen sobre la mesa los problemas
académicos que experimentan estos menores a la edad de 11 años en comparación con los escolares nacidos a tiempo.

El estudio es el último de la investigación conocida como ‘EPICure’, iniciada en 1995 en Reino Unido e Irlanda con todos los recién nacidos de menos de 26 semanas de gestación a los que se les ha hecho un seguimiento para constatar tanto su supervivencia como su estado de salud y su desarrollo hasta los 12 años. Este último ensayo refuerza los resultados obtenidos en trabajos previos sobre los daños
cognitivos y los problemas de aprendizaje de estos menores. Las conclusiones también pueden volver a sacar a la luz pública el dilema sobre si se debe o no resucitar a los bebés extremadamente prematuros.

En Holanda, por ejemplo, un grupo de neonatólogos publicó hace ya siete años un comunicado en el que se explicaba por qué estos especialistas no iban a tratar, salvo casos excepcionales, a los bebés que nacieran antes de las 25 semanas. En España, los expertos coinciden en no actuar en los de menos de 23.

“Hemos identificado una elevada prevalencia de déficits de aprendizaje que impactan de forma significativa en el funcionamiento escolar y en las necesidades educativas de los niños extremadamente prematuros. A los 11
años, el 60% requiere apoyo educativo extra y un tercio tiene un perfil que demuestra su necesidad de recibir esta formación específica al margen de la escuela”, rezan las conclusiones del trabajo, dirigido por Samantha Johnson, de la Universidad de Londres en colaboración con la de Nottingham y la de Warwick.

Publicada en el último ‘Archives Diseases Childhood Fetal Neonatal’, en ella se compara a 219 niños de 11 años nacidos antes de las 25 con 153 compañeros de clase nacidos a término. “No hemos incluido a prematuros que asistieran a colegios especiales para no alterar los resultados”, manifiestan los autores.

Tres psicólogos realizaron pruebas psíquicas a todos los participantes para evaluar sus habilidades cognitivas. Además, se solicitó a los profesores que indicaran qué niños estaban recibiendo apoyo educativo adicional, cuáles
tenían dificultades de aprendizaje y en qué consistían dichas trabas.

Los datos muestran claramente las desventajas académicas a las que se enfrentan los que tienen mucha prisa por nacer. Por ejemplo, un 30% de los prematuros, en comparación con el 2% de los nacidos a término “tenía
dificultades serias para leer, pero un 44% de los primeros frente a un 1% de los segundos poseía grandes problemas para las matemáticas”, resalta el trabajo.

Los padres tienen que saber “cómo van a progresar sus hijos en la escuela y qué apoyos van a necesitar para que desarrollen todo su potencial”, comentan los investigadores. Estos menores tienen 13 veces más de riesgo de necesitar apoyo adicional para leer y 77 veces más posibilidades de requerir más clases de cualquier tipo a los 11 años”, agregan los autores.

En la Unidad de Seguimiento Neonatal, del Servicio de Neonatología del Hospital Sant Joan De Deú (Barcelona), conocen de primera mano esta realidad. “Nuestro programa les evalúa hasta los seis años. Los dos primeros
encontramos problemas motores y graves deficiencias cognitivas, pero a partir de esa edad vemos otras barreras más sutiles, que salen a la luz cuando inician el colegio. Y la verdad es que un alto porcentaje de ellos
tiene problemas cognitivos serios. Las dificultades con la lectoescritura, por ejemplo, suelen ser muy habituales”, comenta a elmundo.es su responsable Thais Agut.

Esta especialista reconoce “que los problemas de aprendizaje a más largo plazo son más difíciles de predecir. Hay ensayos en marcha, con nuevas pruebas de imagen, que nos ayudarán a discernir qué prematuros van a requerir atenciones especiales. Desgraciadamente, en la actualidad, estos menores suponen una gran carga para la familia y para la sociedad. La Seguridad Social financia los centros de estimulación precoz hasta los seis
años, pero tal y como demuestra este estudio la mayoría necesitará ayuda más adelante”.

“El impacto de todas estas dificultades que sufren los prematuros parece que se incrementan con el paso del tiempo y se exacerban en un momento escolar (entrada en el instituto) cuando las demanda y la complejidad académica aumentan. El coste para la sociedad es extremo”, concluyen los autores.

Dr. Bernardo Oscar Acuña-especialista en Toco-ginecologia.
Ginealmeria

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