Tabla comparativa

Método instrumental
(Aspiración dilatación)

Se puede utilizar hasta las 14 semanas de embarazo o más, calculado a partir del primer día de la última regla y se confirma por ecografía.


El método instrumental no precisa hospitalización, tan solo se permanece en la clínica entre 1 y 2 horas.


La intervención se practica con anestesia local (lo más frecuente).


Después de administrar la anestesia, dilatamos el cuello del útero de 6-14 mm dependiendo de las semanas de gestación. Se introduce una cánula de plástico para aspirar el contenido de la cavidad uterina.
La intervención dura entre 5 y 7 minutos.


Para volver a casa alrededor de dos horas después, desde que se ingresó en la clínica.



Método farmacológico
(Mifepristona-Misoprostol)

Se puede utilizar hasta la 9ª semana de embarazo, calculado desde el primer día de la última regla y confirmado por ecografía.


Se administra en la clínica tomando dos medicamentos: Mifepristona y  Misoprostol.


La Mifepristona bloquea la actividad de una hormona llamada progesterona y detiene el desarrollo del embarazo.


Bajo la acción del Misoprostol, el útero se contrae y expulsa el material embrionario.


La mujer tiene que tomar delante del médico la primera dosis de este tratamiento, Mifepristona 200mg vía oral. Después regresa a su domicilio.


Entre las 24-48 horas siguientes a la toma del primer medicamento, se  administra el Misoprostol, por vía bucal o vaginal.


Se debe pasar un control dos semanas después de finalizar el tratamiento.

 


Posibles complicaciones

  • En ambos métodos los riesgos son mínimos.
  • Las complicaciones en la técnica de aspiración oscilan entre el 0.96% y el 2.72%, cifras inferiores a las del legrado tradicional que son de  un 3,7%.

Se clasifican en menores y mayores

  • Las menores y más frecuentes son: reintervención no urgente por persistencia de restos embrionarios y acumulo de sangre (hematometra), desgarro cervical o perforación uterina no complicada y las mayores y menos frecuentes son la cirugía no prevista, transfusión y enfermedad inflamatoria pélvica.

Un estudio realizado diciembre 2011 por expertos del Centro Nacional de Colaboración para la Salud Mental (NCCMH) del Reino Unido, establece que “El aborto no aumenta el riesgo de padecer problemas de salud mental”.
El trabajo señala que “existen serias limitaciones para establecer relaciones causales entre gestaciones no deseadas, acaben en parto o en interrupción voluntaria y la salud mental de las mujeres en esas situaciones”.

“Cuando una mujer tiene un embarazo no deseado, los problemas de salud mental no difieren entre aquellas que ejercen su derecho al aborto y las que deciden continuar con la gestación”, concreta el estudio.