E. BROTONS | ALICANTE.

Los abortos han registrado un repunte en la provincia, tras el frenazo que se detectó hace dos años, y que coincidió con la dispensación en las farmacias de la píldora del día siguiente sin presentar receta médica.
Tras la aprobación de la nueva ley de plazos (que entró en vigor en julio de 2010) más alicantinas se han aferrado a la normativa, que contempla el aborto libre hasta la semana 14 y hasta la 22 en caso de riesgo de la vida o salud de la embarazada o graves anomalías en el feto. Durante el pasado año, once mujeres abortaron cada día, un 6% más que en 2010. En la Comunitat se ha mantenido estable (10.376).
Así se desprende del avance de Interrupciones Voluntarias del Embarazo (IVES) de la Conselleria de Sanidad, donde se especifica que 4.099 alicantinas interrumpieron su gestación, siendo el incremento más significativo entre las extranjeras al contrario de lo que ocurrió el pasado año. Y es que la crisis económica y el parón en la llegada de inmigrantes había provocado que en 2009 el número de abortos se paralizase por primera vez en la provincia. Ese mismo año, en septiembre, comenzó a venderse la píldora del día siguiente sin receta médica, y desde el Ministerio de Sanidad se achacó en parte la bajada a las mayores facilidades para acceder al fármaco.
Este descenso continuó en 2010 pero solo en el caso de las extranjeras. Entre las españolas, por contra, se mantuvo al alza y desde la Asociación de Clínicas Acreditadas (ACAI) se explicó el incremento por las «leyendas urbanas» que todavía pesan sobre posibles efectos en la utilización de los métodos anticonceptivos.
Desde esta entidad, su presidente, Santiago Barambio, insiste en la dificultad de buscar una causa que explique este repunte de los abortos. Según señala, hay muchas variables que influyen para aportar un motivo «objetivo» como es el incremento o la bajada de la inmigración, si las mujeres extranjeras llevan años asentadas o no en España (si es así, acaban adoptando las medidas anticonceptivas) o el aumento de técnicas de infertilidad en mujeres más mayores.
Otro de los factores que destacó fue el hecho de que «hayan aflorado» casos «clandestinos» al ser una prestación gratuita y «mujeres inmigrantes antes podían tomarse de forma clandestina pastillas», y ahora no tienen necesidad de recurrir a esta medida.
Si se tiene en cuenta las nacionalidad, claramente ha habido una subida entre las inmigrantes pese a llegar menos a la provincia. En las centros sanitarios se registraron el pasado año 1.616 solicitudes de extranjeras. Representan el 39,4% del total de asistencias, lo que supone un aumento muy significativo (9,5% más), frente a las 2.396 asistencias en las españolas (3,6%).
Hasta julio de 2010, la ley vigente desde 1985 permitía solo la interrupción en tres supuestos: violación, malformación fetal y grave riesgo para la vida o la salud física o psíquica de la mujer. La realidad es que éste último supuesto era un coladero al que se acogían la mayoría de las mujeres (entre el 95% y 98% del total de los casos).
Por contra, la nueva normativa, que entró en vigor envuelta en polémica, establece como punto fundamental que las mujeres pueden decidir en las 14 primeras semanas de su embarazo si desean ser madres previa información sobre la interrupción, derechos, prestaciones y ayudas públicas a la maternidad. A partir de las 22, si hay malformación incompatible con la vida del feto o éste padece una enfermedad de extrema gravedad e incurable.
Este cambio, aprobado por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero tras un prolongado debate mediático, se ha dejado notar claramente en los motivos que actualmente alegan las mujeres. El 96% de las alicantinas fue por decisión propia y solo un 2,5% por riesgo de graves anomalías en el feto. No se alcanzó ni el 1% en el caso de riesgo para la salud de la embarazada. La mayoría estaba de 14 o menos semanas y los centros privados, -con los que existe concierto con Sanidad- asumieron prácticamente la totalidad de las atenciones (la pública, solo el 1,7%), según el informe de la Conselleria.
Con una media de edad de 28 años, más de la mitad ya tienen hijos y casi un tercio se ha sometido anteriormente a una interrupción del embarazo. De hecho, el 46% de la mujeres reconoce que no usa habitualmente métodos de anticoncepción. El perfil muestra que la mitad carece de ingresos propios, mismo porcentaje de las que viven en parejas, mientras que cuatro de cada diez son trabajadoras por cuenta ajena, otro 28% está en el paro y un 13% es estudiante.
Ginealmeria

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