Es la imposibilidad de llegar a una erección suficientemente intensa y duradera para iniciar y terminar un coito, de mantenerlo y terminarlo con éxito.
Su nombre proviene del latín IMPOTEUS (no poder) y es la incapacidad del hombre para realizar el coito con penetración satisfactoriamente.
Existe la impotencia COEUNDI que se conoce como impotencia sexual (falta de erección) y la impotencia GENERANDI que es cuando existe ausencia de fertilidad.
Se podría considerar impotencia sexual si existen fracasos en más del 50 % de las tentativas.
Ante cualquier duda, es aconsejable acudir pronto al especialista, urólogo/a, sicólogo/a, sexólogo/a.
Al ser originadas por diversas enfermedades el estudio es interdisciplinario (médico general, urólogo, psicólogo, sexólogo, etc ).
Así es que en los tratamientos se aplican los de nivel psico-sexológicos y a nivel orgánico tratamientos farmacológicos estimulantes y/u hormonales, aparatos de vacío, inyecciones de sustancias vaso-activas (que se inyectan en los cuerpos cavernosos del pene) y producen una erección que permite una aceptable relación sexual, pudiéndose usar una o dos veces en semana), en algunos casos inclusive se necesita recurrir a la cirugía vascular o la implantación de prótesis (esto se realiza con cilindros de silicona que se introducen en número de dos dentro de ambos cuerpos cavernosos del pene y que producirían una rigidez suficiente para una adecuada relación sexual.
En la actualidad existen medios de diagnóstico precisos, terapéuticas adecuadas con tratamientos médicos o quirúrgicos eficaces, POR TAL MOTIVO es importante consultar cuanto antes y no perder el tiempo que puede agravar el problema existente.
La mayoría de las impotencias se suelen presentar a partir de los 40 – 50 años, aunque un 20 % de las consultas se estan presentando entre 20 y 40 años. Ritmos o formas de vida,Tabaco, alcohol, drogas, stress por ejemplo, son factores de riesgo.