Historia del Aborto

La historia del aborto, acompañó a la mujer y es la historia de la mujer y la sociedad. Siempre la mujer fue enaltecida por la sociedad y el hombre (con sus excepciones), por ser madre, hermana y/o esposa. Y por su lugar y  sus derechos no debemos olvidar que si una gran parte de la población son mujeres, la otra mitad somos hijos/as (deseados o no, aceptados, no planificados), de las primeras.

NINGUNA mujer aborta por placer, ni busca un embarazo para abortar, tampoco a ninguna mujer se le puede ni debe obligar a tener un hijo NO deseado, malformado, incapaz de llevar una vida digna o como resultado de una violación, si ella no lo desea. Es injusto, indigno e inhumano imponer por mandatos culturales, religiosos o por leyes de obligado cumplimiento bajo mando de regímenes políticos totalitarios, esa maternidad NO deseada

El aborto ó INTERRUPCIÓN VOLUNTARIA DE UN EMBARAZO NO DESEADO,  nació con la humanidad misma, siempre estuvo presente en todas las sociedades a la luz o en la oscuridad, y sigue siendo una deuda histórica hacia los Derechos Humanos de la Mujer, derechos sobre su sexualidad y su reproducción, como sucede aún en muchas sociedades, por no ser reconocidos, respetados y mucho menos protegidos.
Sus técnicas se nombraban en documentos como el Papiro de Ebers, y otros, en excavaciones arqueológicas se han encontrado instrumentos para practicar abortos de época de las Dinastías Chinas, en Persia, India,  Latino América. En Egipto se penalizaba el infanticidio, no al aborto, pero había tendencia a tener muchos hijos, porque existía alta mortandad infantil, de esa manera algunos llegaban a ser adultos.
Aunque también existió el control de la natalidad por “métodos anticonceptivos”, como el preservativo fabricado con intestino o vejiga de cerdo, sustancias acidas en vagina (“espermicidas”),  y detractores como Agustín, (S. IV y padre a los 18 años), que mantenía que los anticonceptivos eran “venenos de esterilidad”.
El Código de Hammurabi (S.XVIII A.C.), hacía referencia a la reparación que le correspondía  a una mujer si el aborto era resultado de violencia de género.
Aristóteles, en su libro “La Política”, hizo referencia a aceptar el aborto cuando era excesivo el número de ciudadanos  y teniendo en cuenta el alma del nuevo ser.
Con Plinio, consideró que la mujer recibía el alma a los 90 días y el hombre a los 40 días después de la concepción, por lo tanto cuando era un “inanimado” el castigo era el destierro, y si era “animado”, se equiparaba a un homicidio y su castigo era la PENA DE MUERTE. En el antiguo testamento no se menciona, (existe referencia en Exodo 21,22).
El aborto en el Imperio Romano, existió hasta que hizo irrupción el cristianismo, como religión oficial en el Siglo IV, y adjudicó al embrión la teoría de Aristóteles en la Antigua Grecia.

El Imperio cayó en el S. V, y  en el siguiente, existió la primera corriente feminista, en manos de Teodora (ex-prostituta que falleció en el 548 y que la iglesia ortodoxa la nombró santa, siendo su día el 14 de noviembre),  fue la esposa de Justiniano de Bizancio, (quienes respaldaron a los papas Silverio I y Pelagio),  legisló y dictaminó leyes como: derecho al aborto, pena de muerte a los violadores, prostíbulos en manos de mujeres y no de hombres, prohibió la prostitución forzosa, no penalizó el adulterio, matrimonio libres entre clases, razas religiones, etc.
El derecho al aborto fue una constante en las diversas culturas, en la sociedad Precolombina, la mujer acudía al aborto ante embarazos no deseados como parte de su vida normal, las hijas sabían y tenían conocimiento de que su madre o hermanas se habían realizado un aborto, era algo que pertenecía a la forma de vida corriente, las mujeres eran parte y testigos de esos momentos vitales en sus vidas, y existían mujeres conocidas como curanderas, parteras, abortadoras  o brujas que sabían los secretos de su práctica.
Estas prácticas se vieron afectadas y tergiversadas con la influencias de asambleas religiosas y así la mujer perdió su AUTONOMIA, parte de su “Derecho y costumbre cultural y de género, quedando sometida al androcentrismo, machismo y fundamentalismos, aunque no por eso han dejado de trasgredir las normas y leyes. Y continua y llevando a cabo esa interrupción de su embarazo NO deseado, corriendo el riesgo de ser denunciadas, denigradas, encarceladas e incluso de morir por prácticas riesgosas o en manos de desaprensivos, (según la O.M.S. existen al año, 20.000.000 de abortos de riesgo, clandestinos en el mundo y 70.000 muertes).
En el S. XVI, en algunos países abortar tenía como castigo la pena de muerte, en el S. XVIII, se cambió por pena de prisión y hubo atenuantes: “Honoris Causa”,  motivos demográficos, etc. Pio IX en Octubre de 1.869, sentenció el castigo con la  ex-comunión.  Paulo VI  (Humanae Vitae), solo admitía el sexo reproductivo y dentro  del matrimonio, aceptó el método de “oggino Knaus” (gran porcentaje de fallos), y condenó el resto de anticoncepción, preservativos, la esterilización del hombre, la mujer y el aborto. Quizás, deberían “recomendar” formas de vida espirituales, pero nada más. Así como apoyan la castidad como un método natural de evitar un embarazo NO deseado.
No deberían perseguir al “pecado de abortar” con leyes punitivas, por el contrario deberían acercarse a la realidad, ayudar a evitarlo, que no sea punible para evitar las miles de muertes de mujeres por esa causa.  Oponiéndose al aborto “para salvar la vida del embrión”, no tienen sentido común, la realidad social es otra, no evitan esa muerte, la amplían a dos personas: mujer y embrión. (y extremos como Nicaragua, penado operar “embarazos ectópicos” para salvaguardar el embrión).
Desde el siglo XX es como que a los políticos, religiosos, grupos anti-elección, o confusos, pro-vidas, (también abortan), les preocupa evitar el aborto (EFECTO)  y hacen caso omiso a prevenir, promocionar, educar en salud sexual, para  evitar los embarazos NO deseados (CAUSA).
Aún así existen grupos en el Anglicanismo, o como Católicas por el Derecho a Decidir, o una reverencia de la iglesia Luterana que proponen qué, el derecho a decidir de las mujeres debe ser respetado en toda su extensión, desde la decisión de controlar su reproductividad hasta abortar.
Entender y aceptar que los derechos a la vida, la igualdad, la libertad, la dignidad, pasan por el derecho a decidir en la mujer, y entre los derechos del niño, el  PRIMERO es el de ser “deseado”, y después, su protección, amor, afecto, su salud y muy importante su respeto, que incluye, su educación, su bienestar y su calidad de vida.
De estos “vaivenes”, unos países continuaron a favor considerarlo como atentado al HONOR del HOMBRE, (“Honoris Causa”). O Pinochet en Chile, que lo consideró delito por “atentar contra el orden de la familia y la moralidad pública”. Hoy en día (2.011), el actual presidente declaró que no apoyará  iniciativas por la despenalización.
(Existe un SLOGAN muy acertado de Latino-América)
“Educación Sexual para DECIDIR, “Anticonceptivos para no ABORTAR  y “Aborto libre y seguro para no MORIR”.
Es un derecho diríamos tan HISTORICO, que la Emperatriz cristiana Teodora esposa del Emperador Justiniano “El Grande” del Imperio Bizantino, consiguió en Constantinopla hace más de 1.500 años, que sea el primer lugar del mundo, donde el aborto y el divorcio fueran Derechos de la Mujer.

El aborto no es el tardío invento de una sociedad decadente y moralmente relajada, es una realidad cotidiana de todas las sociedades históricamente conocidas, es incluso una realidad inevitable en nuestro tiempo, ya que ningún medio  anticonceptivo es absolutamente infalible y siempre habrá mujeres que tomen la opción de interrumpir un embarazo no deseado” (Cifrián y cols.1986)

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